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Puertopadrense

Taller de narrativa 2011

Taller de narrativa 2011

Por: Julián Puig Hernández.

Hoy concluyó en la Sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de Puerto Padre, el Taller de narrativa 2011 que contó con el invitado especial Emerio Medina Peña, jefe de la filial de escritores de la hermana provincia de Holguín.

El reconocido escritor ha publicado libros de cuentos, Plano secundaria, Ediciones Holguín 2005. Premio a la Mejor Ópera Prima del año 2005, otorgado por el Centro José Soler Puig, de Santiago de Cuba. Premio Rendez-vouz nocturno para espacios abiertos, Ediciones Holguín 2007, también ha publicado por Letras Cubanas en el año 2008 y Premio de la ciudad Holguín 2006. Las formas de la sangre Ediciones El mar y la montaña, 2007, Premio Regino Botti 2006.

Ganador del Premio Tristán de Jesús Medina 2007, con la novela para niños y jóvenes Viaje a la orilla de un cuento, obtuvo el Premio de la Ciudad de Holguín en el 2008. Ganador del Premio UNEAC de narrativa 2009, Ganador del Premio Iberoamericano de cuentos Julio Cortázar 2009, y recientemente ha obtenido el Premio de Narrativa de Casa de las Américas 2010.

Durante las dos jornadas que duró el encuentro, se desarrollaron diálogos narrativos y lecturas de textos, a cargo de escritores del patio como Renael González, Ernesto Carralero, Frank Castell, David Lobera, María Liliana Celorrio, Jorge Luís Peña y Gustavo Alonso Curbelo.

Hubo, además, debates referidos a temas y tendencias de la narrativa cubana contemporánea, la narrativa cubana ¿piedad para el lector o más rigor hacia el género?, así como una escucha a una entrevista a Julio Cortázar.

Las asociaciones de escritores de Puerto Padre y de Holguín, establecerán vínculos importantes de trabajo para el próximo año, particularidad que, sin dudas, igualarán músicos, plásticos y artistas de la radio y la televisión.

El libro de Yusimí

El libro de Yusimí

Por: Julián Puig Hernández.

Ya está a la venta en las librerías mi última obra literaria publicada “El libro de Yusimí” (Editorial Gente Nueva). Cuando a un autor le sucede este acontecimiento siente (puedo asegurárselos) como si le naciera un hijo y no es para menos.

Este libro lo escribí hace 24 años, fue mi primera incursión en la literatura y se lo dediqué a mi hija Esther Adianes. Por cuestiones que no tienen explicación salieron otros cuatro libros antes que este; pero considero que ello se debe a la natural madurez que necesita el momento para nacer una obra.

Fábulas de monte profundo, El comprador de sueños, El suspiro y el mango, y La mochila del caminante, salieron a la luz, casi uno detrás del otro.

Sigue siendo una incógnita este libro, porque pensé tener la primicia de un ejemplar en Puerto Padre, sin embargo ha sido mi buen amigo Ernesto Carralero  Bosch, que fue el primero en leerlo hace más de dos décadas y quien le hizo los primeros señalamientos, el que lo compró en una librería…en el mismo pueblo donde vivo.

Me llamó, no para informarme el hallazgo, sino para que le firmara el ejemplar pues él creyó que estaba al corriente del acontecimiento. ¡Buen alegrón que me dio!

Nada, que este libro es como un niño travieso, o en este caso la niña traviesa que siempre fue mi hija Esther Adianes.

Como es ya noche, mañana iré a la librería para ver si tengo suerte y queda algún ejemplar de MI libro.

Los apodos de mis barrios

Los apodos de mis barrios

Por: Julián Puig Hernández.

Hace algunos años vino el cartero a mi antiguo barrio El Boquerón, preguntando por Elpidio Batista y mi madre no pudo darle referencia, tampoco Emelina la vecina de nuestra derecha, ni Raúl del Río, que vivía enfrente; entonces vino Tuta y dijo “Elpidio Batista soy yo”.

Aprendimos en esa interesante ocasión el verdadero nombre de Tuta, pero se me quedaron otros no menos socorridos como Güincho, Chicho la cherna, Yoyi Careto, Coladera, Papi Terapia, Pito, Chito, Fausto el Loco, Bidí, Borriquillo, Monicaco, Pichi, Quingo y otros tantos.

Pero donde vivo ahora, supe que Miñingue se llama Luís René Pérez Labrada y que Ñiñi es Arístides; pero ignoro cuál es el verdadero nombre de Güeño, tampoco sé cómo se llama Niñón, ni Manini ni Caja de Bolas.

Cuando llaman por teléfono a mi casa y preguntan por Julián Puig Hernández, estamos ya en la obligación de indagar a quién procuran pues mi hijo menor tiene mi mismo nombre y los dos apellidos; pero lo más profuso es que se ha vuelto moda que se busquen especificidades a través de un recurso poco edificante para mí ¿usted pregunta por Julián el nuevo o el viejo?

Es ahí cuando comienzo a darme cuenta de que el tiempo pasa y sería saludable buscarme un buen apodo, para evadir un término que pudiera convertirse en un apodo, “viejo”

Alrededor del Parque José Martí

Alrededor del Parque José Martí

Por: Julián Puig Hernández.

Aprovechando las bondades de un apagón, necesario para las constantes búsquedas en la eficiencia del servicio eléctrico, me fui a los alrededores del Parque José Martí, de Puerto Padre, para tomar algunas vistas fotográficas.

Cayó un chubasco en la mañana y el cielo estaba barrunto, sin embargo, las calles, sobre todo la 24 de Febrero, donde hay una importante presencia comercial, permanecían con el constante ajetreo de personas.

Cuando uno se pasa tiempo sin tomarse estas libertades, tiene la oportunidad de notar hacer comparaciones y, en esta importante ocasión, advierto que la floresta de este emblemático parque ha mejorado ostensiblemente.

Los viejos álbumes dan cuenta de su nacimiento, poco tiempo después que la iglesia, Parroquia de San José del Puerto del Padre, que reza en el arco superior de la puerta principal. La engavetada colección del fotógrafo Bindo (Floresbindo García) muestra un solar yermo frente a la Casa de Dios, con los naturales trillos hechos por los feligreses en sus constantes visitas.

Puerto Padre no escapa al resto de los pueblos donde la iglesia fue el centro cultural principal, al que luego le parió un parque, como algo sustantivo para el disfrute estético del entorno, por razones puramente ecológicas y porque es una tradición traída de la metrópolis.

Hoy dispone el parque de una fuente particularmente distintiva, con dos hipocampos que sostienen de alguna manera los diferentes niveles de agua por donde salen los chorros a través de caracolas. Muchos niños, jóvenes y adultos toman este sitio para hacerse fotografías como recuerdo de cumpleaños, bodas y otros momentos importantes.

También está la ceiba, en cuyas raíces hay tierra de todos los barrios que tuvo Puerto Padre en la primera mitad del pasado siglo. Todavía aparecen en su tronco ofrendas de los practicantes de religiones africanas. También hay personas que de vez en vez le dan vueltas en horas de la noche para recobrar su aché o simplemente fortalecerlo.

Y allí está, con la humildad que le caracteriza, el busto al Héroe Nacional José Martí, obra de sus hermanos masones como una manera de perpetuar su vida y obra, pero es un espacio al que tiene acceso todo el pueblo que lo admira y quiere como hijo ilustre que es.

Desde la carretera se ven los campos

Desde la carretera se ven los campos

Por: Julián Puig Hernández.

Este fin de semana, de paso hacia el municipio de Jesús Menéndez, pude observar con regocijo cómo los campesinos aprovechan las condiciones de humedad en los terrenos para arar la tierra y sembrar.

Lo que antes fueron terrenos yermos ahora se van perfilando como espacios para viandas, frijoles y frutales.

Si bien es cierto que con la lluvia el verdor se intensifica de una manera muy hermosa, no lo es menos ese tono salido del paso del arado, surco, que hace la pareja de bueyes.

Resulta sorprendente la forma casi perfecta de esas oberturas en la tierra, son como obra de un pincel, lo que demuestra una vez más la mano artista y tierna que se esconde debajo de tanta callosidad. La delicadeza perdura aún cuando no parece.

Si bien es cierto que nuestros mercados agropecuarios se ven mejor provistos, no sólo en cantidad sino en variedad, estos tiempos de prodigiosa lluvia nos proporcionarán un sustantivo mejoramiento en nuestra despensa pues, de aumentar el número de propuestas en los anaqueles de venta, los precios obviamente deberán obedecer a la racionalidad.

Por lo pronto me llené los pulmones con ese olor a tierra húmeda, que es el aliento de nuestra querida y sin par madre tierra.

Nadie sabe cómo se llama Ñanga

Nadie sabe cómo se llama Ñanga

Por: Julián Puig Hernández.

Es uno de los personajes más populares de Puerto Padre y es conocido, sobre todo, por su habilidad para trepar matas de todo tipo, incluyendo palmas y cocoteros, aún cuando su edad se estima en los ochenta años.

Según mi vecino, Luís René Pérez Labrada (Miñingue) Ñanga es hijo de un barbero ambulante que vivía en Juan Sáez, un barrio del antiguo territorio de Puerto Padre y que ahora pertenece al municipio de Jesús Méndez. El padre de Ñanga se llamaba Romualdo Salazar y la madre Nine Ochoa. Por lo pronto nuestro popular personaje se llama Ñanga Salazar Ochoa.

Según el Diccionario de Pichardo, editado en 1875, Ñanga es el individuo o animal que camina con las extremidades dobladas y que busca un equilibrio en su andar. También se le dice además Ñanguete y hasta Ñangado.

Argelio Santiesteban lo recoge también en su Diccionario de vocablos cubanos y Fernando Ortiz le agregó que esa voz tiene origen africano, nos comentó el historiador Ernesto Carralero Bosch.

Lo cierto es que se le da un tono peyorativo y eso no nos parece correcto. No faltan en Puerto Padre los que se meten con él, le dicen cosas para provocarlo y eso, por supuesto, le despierta una reacción que van desde los insultos y las malas palabras hasta una pedrada.

Ñanga, hace un tiempo, vino y le pidió permiso a mi vecina Zenaida para sembrar unas semillas de frijoles a lo largo de su cerca y ella lo aceptó. Todos los días, mañana por mañana, traía un galón de agua en un pomo plástico y se lo echaba a las semillas que no tardaron en enroscarse por la cerca. De vez en vez, Ñanga recoge sus frutos y se hace, según él, potaje.

Se le siente venir porque camina arrastrando los pies y los perros le ladran, no para morderlo, sino para decirle que no haga eso porque los ponen nerviosos, aunque a él le gusta que le ladren para amenazarlos con palos. Es como un muchacho travieso.

A él, por ser una persona, se le debe respetar y querer, cosa que no siempre sucede aunque por suerte no es la mayoría que lo insulta. Somos las personas de buena voluntad los que, cada vez que nos lo encontramos a nuestro paso, lo saludamos y le preguntamos cualquier cosa, por tal de conversar con un personaje singular.

Una plaza cultural a la misma altura de Emiliano

Una plaza cultural a la misma altura de Emiliano

Por: Julián Puig Hernández.

Un pueblo o una nación no es un pedazo de tierra donde se construyen casas. Es mucho más complicado, son las personas, que en ese pueblo o en una nación, quienes hacen grande al lugar donde nacieron o vivieron. Los paradigmas de la humanidad con sus hazañas han trascendido los tiempos y, más allá de sus predios, colocan no sólo a sus pueblos por encima del pináculo común, sino al universo todo. Por eso debemos sentirnos orgullosos de las mujeres y de los hombres que con su inteligencia y tesón han sabido engrandecernos.

Puerto Padre honra a sus hijos y la Plaza Cultural Emiliano Salvador es un ejemplo elocuente de ello. Emiliano fue un gran pianista y se destacó en el Latin Jazz, una modalidad difícil y hermosa por los entretejidos en las partituras, por su ritmo contagioso y vibrante.

Hubiéramos faltado a su memoria si la plaza se llamara Emiliano Salvador, por eso se decidió anteponerle Plaza Cultural, para que no sea una exclusividad ni un patrimonio de alguien como él, quien tanto hizo por su pueblo en un ámbito donde a nivel mundial hay que ser lo suficientemente virtuoso como para sobresalir.

En el año 2007 fue inaugurada esta hermosa plaza, en el mismo pináculo de la colina de Puerto Padre, lo que le da un simbolismo importante.

Recientemente vino a la Villa Azul Boby Carcassé, un excelente músico, de fama internacional y que fue amigo personal de Emiliano. Vino a rendirle homenaje a su compañero de contienda, a su amigo en el esfuerzo supremo de entregarlo todo por el arte.

Esta es un espacio además, para leer, pero también aquí vienen los abuelos a ver corretear a sus pequeños nietos, asimismo están las parejas de enamorados. Es un edén terrenal, un sitio hermoso que todo el que venga a Puerto Padre debe visitar y respirar profundamente el aire que con olor a marisma viene del azul atlántico.

La escalinata universitaria

La escalinata universitaria

Por: Julián Puig Hernández.

La escalinata universitaria Julio Antonio Mella de Puerto Padre es el espacio de los jóvenes donde, sobre todo los estudiantes, se reúnen en momentos de significación histórica, para rememorar y realzar figuras cuya labor es preponderante, así como acontecimientos que marcan nuestra vida.

Erigido en diciembre de 1999, forma parte de la reanimación de la parte más encumbrada de la ciudad de Puerto Padre y donde los educandos de la enseñanza superior y media demuestran su palpitar social.

Aquí se celebran fechas importantes, se hacen manifestaciones, leen comunicados, alzan banderas y ponen ofrendas florales al más auténtico de los jóvenes estudiantes, Julio Antonio Mella.

La lucha contra el Bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos al pueblo de Cuba, por la liberación de los cinco héroes (René, Antonio, Gerardo, Ramón y Fernando), tienen este espacio como escenario.

También para la imposición de reconocimientos y medallas a jóvenes militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas, miembros del Ministerio del Interior, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, así como de otras organizaciones y organismos del territorio.

La escalinata proporciona el acceso a la Avenida de la Libertad, a los transeúntes que vienen o van a la zona noroeste, sirve pictóricamente al equilibrio arquitectónico de la urbanística de esta zona y por lo tanto, provee de una visual placentera a los que la observan a su paso o se detienen para disfrutarla desde el mismo Parque Paco Cabrera.

Desarrollo habitacional en Puerto Padre

Desarrollo habitacional en Puerto Padre

Por: Julián Puig Hernández.

Los trabajadores de la construcción en el municipio de Puerto Padre se han propuesto festejar su día, el cinco de diciembre, con la terminación de sesenta viviendas, en el área de desarrollo habitacional del territorio.

Estos apartamentos, con tres dormitorios cada uno, serán entregados a las familias que sufrieron derrumbe total de sus viviendas, durante el paso del Huracán Ike, el 8 de septiembre de 2008.

En estos momentos se trabaja en la terminación de algunos edificios y en la definición de las áreas verdes, las aceras, el sistema de acueductos y alcantarillados, así como en la carga eléctrica que requiere este nuevo barrio.

Según trascendió, para esta inversión el estado debió desembolsar cerca de dos millones de pesos.

Al norte de este primer grupo de apartamentos, se labora en una cifra similar, con igual capacidad de dormitorios para los beneficiados y deberá concluirse en el 2012.

Por otra parte, al noroeste, se observan los levantamientos de tierra donde se construirán biplantas de dos y un dormitorios en los apartamentos.

Para no pocos resultará increíble que en plena crisis económica mundial, en Cuba que es un país subdesarrollado y, además, bloqueado por los Estados Unidos, se puedan hacer obras como estas, sin embargo la voluntad política del sistema permite estas inversiones.

El Castillo de Salcedo

El Castillo de Salcedo

Por: Julián Puig Hernández.

Los puertopadrenses lo conocemos como Fuerte de la loma y tiene renombre a nivel de país por su condición de Monumento Nacional, pero en principio se llamó Castillo de Salcedo, que era un alto oficial del Ejército Español que estuvo al frente de las fuerzas de la metrópolis en esta zona del oriente cubano.

Fue terminada su construcción en el año 1869, cuando el auge de los mambises era importante a sólo un año de haber iniciado la contienda por la independencia de Cuba, el memorable 10 de octubre de 1868.

Desde su posición privilegiada, pues se encuentra justo encima de la colina, puede observarse no sólo la bahía de Puerto Padre, sino también toda la extensión del valle que nos rodea.

Los convoyes españoles, cuando salían cargados de provisiones para sus fuerzas en zonas de Las Tunas y de Holguín, pasaban por aquí y seguían un derrotero serpenteando a través de sitios donde había diferentes fortines que servían de seguridad.

El lugar fue abandonado un tiempo y ahí se cometieron diferentes actos vandálicos, hasta el asesinato. Luego se le hicieron las reparaciones pertinentes y gracias a ello aún perdura como un singular museo donde se exponen documentos y objetos de gran valía patrimonial.

 

Colaboración de Ernesto Carralero Bosch, historiador de Puerto Padre.

Un jardinero uvicultor

Un jardinero uvicultor

Por. Julián Puig Hernández.

El ingeniero Jorge García Velázquez tiene una parcela al este de Puerto Padre, justo detrás de la Secundaria Básica José Maceo. 2,5 hectáreas conforman su conuco.

Cuando comenzó sólo disponía de una hectárea, pero hace un mes le aprobaron la otra parte y allí ha comenzado a desarrollar sus sueños, entre flores, rosas y uvas.

Con la ayuda de su esposa, principalmente, dedica horas y horas al cuidado, cultivo y cosecha de su trabajo, pacientemente, como el que domina un oficio que requiere mucha pericia.

Cuando estudiaba ingeniería, se trasladaba desde Matanzas hasta Güira de Melena, en la Habana, para aprender los misterios de la uva y ahora viene con todo ese cúmulo de experiencias para materializarlo en este pedazo de edén.

Jorge ha diseñado los espacios pacientemente, de manera que coexistan las especies sin que una invada con plagas a la otra, y con pasillos intermedios en sus predios de forma que pueda andarse en su interior sin que se corra el riesgo de dañar alguna postura.

Al fondo de la casa hay un espacio baldío, recién entregado a él, que lleva un redondel de cocos y entonces se intercalarán los productos al amparo de una hilera de plátano burro que sirve como cortina rompevientos.

Ya dispone de un pozo para irrigar sus plantas, pero hará otros dos, de manera que el agua esté bien cerca de las plantaciones, mientras en la sala de su casa, a falta de almacén, tiene cientos de metros de mangueras de diferentes diámetros, que se encargarán de llevar el líquido hasta el mismo tronco de las plantas.

Este conuco, con esos recursos, y el empeño de sus dueños, será sin dudas un paradigma en la agricultura urbana de Puerto Padre.

El Parque Paco Cabrera

El Parque Paco Cabrera

Por: Julián Puig Hernández.

Para todo visitante a la Villa Azul de los Molinos le es obligado, si entra a la ciudad por la parte oeste, ver el Parque Paco Cabrera, que se encuentra justo enfrente del Fuerte de la Loma, Monumento Nacional.

Este espacio de recreo público fue creado en el año 1956 en virtud de una convocatoria promulgada por el club “Todo por Puerto Padre”, que recabó fondos para la restauración del Fuerte y recibió una suma de la familia Ramírez León, ricos cosecheros de arroz de Bayamo.

El parque, en principio, se llamó Ramírez Romagoza, como reconocimiento a un teniente coronel de las fuerzas de Vicente García, pero la junta de gobierno de Puerto Padre, en el año 1960, decidió ponerle el nombre actual para resaltar la figura del primer jefe de escolta del Comandante en Jefe Fidel Castro, quien inició su vida revolucionaria en la Villa de los Molinos de donde era oriundo.

Este bello lugar tiene una fuerte presencia de la floresta que toma un verde intenso en los tiempos de lluvia y dispone al fondo de un mural que es obra de los artistas de la plástica de la localidad. Sirve además para ceremonias importantes, como entrega de medallas y reconocimientos a personas e instituciones cuya labor preponderante resulte relevante.

Datos de Ernesto Carralero Bosch, historiador de Puerto Padre.

Marcha bien la remodelación del malecón de Puerto Padre

Marcha bien la remodelación del malecón de Puerto Padre

Por: Julián Puig Hernández.

Aunque no con toda la celeridad que nos habría gustado, la remodelación del malecón de Puerto Padre marcha, con nuevos enfoques arquitectónicos que prometen ser muy halagüeños para los que amamos este encuentro con el mar de la bahía.

Se le ha quitado otros dos metros a la calle Paco Cabrera con el propósito de proteger mejor las jardineras y hacer más espacioso el paso peatonal, lo que se asemeja a un bulevar donde podremos deleitarnos, sobre todo, en las noches, cuando el cantar de las olas ronroneando con el malecón llegue como música de fondo a la plática, además, de las parejas de enamorados.

Por su parte la pavimentación debe caer en breve sobre la calle que ha recibido una buena cuota de balastro y se ve uniforme, con ese color a cocó blanco, traído de los alrededores de La Morena.

Esta inversión, por supuesto, que requerirá de otras cuotas para las fachadas vecinales y para acometer acciones constructivas en el famoso restaurante Sierra Cristal, cerrado hace demasiado tiempo a la espera de presupuesto.

La esquina este del malecón fue levantada, de manera que las penetraciones del mar puedan ser evadidas por los transeúntes, aunque nunca se sabe, pero esa altitud nueva, no obstante, proporcionará una mejor visual.

Con todo este maremágnum de materiales de la construcción, que genera polvo de diferente naturaleza, no ha impedido que los pescadores dejen de tirar cordeles que buscan un buen pez.

Llegó el frente frío

Llegó el frente frío

Por: Julián Puig Hernández.

Desde la madrugada de este lunes 7 de noviembre, la lluvia apareció en Puerto Padre, como parte de la avanzada del frente frío que el Instituto de Meteorología había pronosticado días atrás.

Las calles de la villa están empapadas por la insistencia de una llovizna continua que empoza el agua en las imperfecciones de la calle o rueda por los contenes hasta encontrarse con la bahía, donde poco a poco empieza a divisarse la diferencia de contraste dulce/sal.

No cejan las caminantes de andar con sus paraguas, porque los hombres son menos, y le dan a las aceras un tono peculiar por la diversidad de formas con que bajan y suben con techos de flores, listas y colores diversos o monocromáticos.

De todas formas los escolares se fueron a las aulas, pero antes lo hicieron los maestros y profesores. Los trabajadores de la industria azucarera, que dan los toques finales a las reparaciones del central, no se detuvieron en su andar presuroso hasta el ómnibus que los transporta al amanecer y así la dinámica social, aunque con un tenue tono por la falta del sol, sigue siendo de voy y de vengo.

Los que hace años tienen el abrigo a la espera brincan de alegría y lo desempolvan dándole tirones para que también se le vaya el olor a escaparate antiquísimo.

No escapan los borrachines a utilizar esta ocasión como pretexto y bajan por sus gargantas sorbos enormes para espantar un frío que, según ellos, resulta insoportable (30 grados centígrados, si acaso).

En los círculos infantiles, las cuidadoras deben andar alertas porque los pequeñines escapan para ponerse debajo de una chorrera que les empape el cuerpo.

Ahora resulta menos pesado viajar en camiones de transportación masiva porque afuera muy bien se puede pescar una gripe.

En fin, la dinámica ha cambiado, pero no se ha detenido; sigue con esta nueva impronta porque la vida está llena de sortilegios y azares.

Visita al Boquerón Tubal Páez

Visita al Boquerón Tubal Páez

Por: Julián Puig Hernández.

Tubal Páez Hernández, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, UPEC, visitó la comunidad de El Boquerón, en Puerto Padre, como parte de un recorrido por el municipio que comprendió, además, el Canal Azul, de la Televisión y Radio Libertad.

Acompañado por Adalys Ray Haynes presidenta del gremio de la prensa en la provincia de Las Tunas, el distinguido visitante conversó largamente con los lugareños y reconoció la encomiable labor de los boqueronenses en su comunidad luego de disfrutar de un momento cultural organizado por el talento artístico del propio barrio.

En un improvisado espacio, en una casa de la comunidad, se instaló también una exposición de muñequería y tallado en madera, cuyas obras son creaciones de artistas de El Boquerón.

Durante su recorrido firmó el libro de visitantes del Centro de Documentación e Información (biblioteca comunitaria) y se comprometió a colaborar con nuevos ejemplares y así poner su granito de arena en el empeño de fomentar la cultura.

Asistieron también en el memorable encuentro, Gustavo Alonso Curbelo, presidente de la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Puerto Padre, así como Ernesto Carralero Bosch, historiador de la ciudad.

Sobre ruedas

Sobre ruedas

Por: Julián Puig Hernández.

Es rara la ocasión en que la terminal de ómnibus de Puerto Padre no esté saturada de transportistas privados. Con destinos como Las Tunas, Holguín, Velasco, Chaparra y Vázquez, mayormente, cumplen una función social muy encomiable, pese a los precios del pasaje que en la mayoría de las ocasiones no son del agrado de los beneficiarios.

Los camiones son los más socorridos, pero también están las máquinas del anchar (taxis), los coches de caballos y los bicitaxistas, cada uno con públicos bien definidos.

Las máquinas del anchar son utilizadas por personas presurosas y de mejor solvencia económica, los coches de caballos permiten trasladar grupos de personas a lugares ubicadas en un itinerario específico o a solicitud del cliente y los bicitaxistas asumen en sus ciclos a una o dos personas, regularmente hacia diferentes puntos dentro de la misma ciudad.

No sería justo decir que gozan de un excelente confort, pero resultan tolerables sobre todo porque no hay contrapartes en ese sentido.

La transportación de pasajeros continúa siendo una gran preocupación para el estado y sólo cuando esté cumplida esa ineludible parte, los precios bajarán y se pondrán al alcance de todos.

No obstante ahora existe esta posibilidad que irá supliendo una asignatura pendiente pero no olvidada.

El encanto de Vázquez

El encanto de Vázquez

Por: Julián Puig Hernández.

De paso de Las Tunas para Puerto Padre está el poblado de Vázquez, el asentamiento poblacional más grande que tiene el municipio después de la Villa Azul.

Se encuentra, este lugar, a dieciocho kilómetros al oeste y tiene una estructura social muy parecida a la de algunos municipios de la provincia pues dispone de farmacia, red de comercio minorista en alimentos y productos industriales (de las dos monedas), hogar materno, policlínico, cine, casa de cultura, biblioteca, hogar de ancianos, varios servicios de gastronomía y de enseres menores, representaciones de la Unión Eléctrica y de la Empresa de Telecomunicaciones, así como un taller textil y una empresa agropecuaria, entre otras instituciones sociales y religiosas.

Vázquez tuvo un ramal de ferrocarril que le pasaba por el centro y le daba un toque especial, porque los vehículos debían detenerse ante las exigencias de una locomotora o una simple chispa, que son esos aparatos ligeros tripulados por pocas personas a la intemperie y que pasan raudos. Es una lástima que ya no esté esa vía, aunque se mantienen las otras por donde se presta servicio ferroviario, de pasajeros y de carga de caña principalmente.

Diferente a otros poblados, que tradicionalmente tienen su iglesia cerca del parque, aquí está esa plaza frente al Cine, la panadería, la terminal ferro-ómnibus, el servicio de correos y hasta la casa de los ancianos; la iglesia más concurrida no es católica sino evangélica y se encuentra cerca del taller textil, justo a un costado de la carretera.

Al norte del poblado está el estadio de béisbol, donde lo mismo se golpea la pelota con un bate auténtico que con un trozo de madero sin pulir, lo importante es que allí los lugareños se forjan como verdaderos peloteros pues, en honor a la verdad, no es el atuendo lo que hace al monje.

Por estos días ha llovido mucho y no es casual que un lugareño te afirme que si una rana se orina en Vázquez las calles se ponen intransitables. Es como una metáfora pero que tiene de fondo la justificante de la fertilidad de sus tierras porque, es muy cierto, está aquí la meca de la agricultura puertopadrense y ¿por qué no?, de la provincia de Las Tunas.

En este hermoso paraje nació la poetisa María Liliana Celorrio quien siempre, en sus incontables presentaciones, tanto en la prensa plana como en la televisión y la radio, hace referencia a su niñez campestre y pura.

Aquí, día a día y en virtud de las nuevas leyes que entregan la tierra a quien mejor sepa darle utilidad, se hace el prodigio de dotar los campos de un verdor especial con el indudable encanto que tiene la gama de este color.

A lo lejos puede verse el manso buey haciendo un surco largo y profundo de donde saldrá el fruto que sustentará a los hogares más exigentes.

El secreto

El secreto

Por: Julián Puig Hernández.

Tuve el gusto de leer un libro mágico, se llama “El secreto”. Un poco de metafísica no viene mal. Me entregaron el material de manera subrepticia porque la persona que lo hizo tenía un tiempo estimado para leerlo, pues era prestado de otra que tampoco era la dueña. Así las cosas, más que leerlo me lo “bebí” en cuatro horas para no hacer quedar mal a ese eslabón de una cadena de préstamos “secretos”.

Si fue interesante la forma en que llegó a mis manos, no lo es menos el contenido porque apela a ese mundo subjetivo que tiene todo ser humano y que no utiliza con toda la capacidad que debiera.

La autora comienza rememorando la manera en que de Australia se llegó a los Estados Unidos para hacer un documental con entrevistas a personas que acumulan grandes riquezas materiales y todo gracias a la utilidad de una fuerza de atracción que existe en el universo y que muy pocos dominan para su provecho.

Se mencionan ahí prominentes empresarios, escritores, científicos, incluso ya fallecidos hace muchísimo tiempo, quienes hacían proyectos para su futuro con pedidos inusitados a su subconsciente hasta lograrlo en espacios cortos. ¡Es realmente prodigioso! Claro, los escépticos no se lo creen mucho en público, puede que oren en un rincón de la casa, pero dudo que logren algo justo por eso, son demasiado escépticos para alcanzar algo.

Por otro lado es una gran lástima que millones de analfabetos en el mundo no tengan la oportunidad de leer tan hermoso material, porque serían atrapados por un sueño lograble a partir de una creencia personal.

También es penoso que a otros millones no le alcance el dinero para comprarlo pues carecen de empleo y los que lo tienen desafortunadamente lo les cubren sus necesidades, menos aún para darse el lujo de un hermoso libro.

He llegado a pensar que, de alguna manera, ahí está el mayor secreto del libro pero que no se dice justamente por eso…es un secreto.

La Habana, nuestra Habana

La Habana, nuestra Habana





Por: Julián Puig Hernández.



No podía ni debía dejar de hablar de nuestra capital luego
de una estancia, corta para mi gusto, en esa hermosa urbe. Contrario a lo que
algunos manipuladores tratan de hacer con ella, se mantiene hermosa, ecuánime y
a la vez  bullanguera.



Anduve sus calles, en los momentos en que las circunstancias
me dejaron, para conversar con las personas, que lo mismo te disertan sobre
medio ambiente que sobre política internacional, porque son fiel reflejo del auténtico
cubano.



Me deleité con su arquitectura, exquisita, tierna y moderna.
Monté, como tantos, en los autobuses que trasladan millones de pasajeros
diarios, pero no presencié siquiera una discusión aún con lo molesto que pudiera
parecer andar amontonados. Permiso, por favor; buenos días ¿pudiera usted, por
favor…? Es la cultura de la socialización. ¡Qué calor! Te dice la señora de al
lado, buscándote conversación para hacer más corto el viaje.



En todas las esquinas te encuentras un vendedor de algo, que
sin dudas es lo mejor que se expende en la Habana, porque nuestra capital es
así, no se parece a ninguna otra aún cuando se cree lo contrario, porque son
las personas que viven en ella las que la hacen diferente.



¡La Habana, cará! Tan hermosa y eterna.



El mercado agropecuario del sábado

El mercado agropecuario del sábado

Por: Julián Puig Hernández.



Como cada sábado, en Puerto Padre, tiene lugar una gran
fiesta comercial para la compra y venta de viandas, hortalizas, granos, frutas
y carnes, la cual se nombra Mercado Agropecuario.



Tal cita tiene lugar en un sitio ubicado justo en el este de
la ciudad, donde hubo hace algún tiempo una aeronave que sirvió de bar y que
nombraron “El avión”; pero antes por allí pasó el ferrocarril que daba acceso
por caminos de hierro hasta la provincia de Holguín.



Lo cierto es que hoy tiene la feria un color distinto, por
la diversidad de productos que vienen no sólo del municipio de Puerto Padre,
sino además de territorios vecinos como Jesús Menéndez y Velazco, lugares que
mantienen relaciones históricas con este territorio.



Plátanos, burro y macho, boniato, yuca, calabaza, pepino,
lechuga, naranjas, guayabas, papayas, limones, ajo, cebolla y hasta tejidos y
productos para el hogar se pueden adquirir en este espacio.



Los precios aún siguen siendo altos para la mayoría y por
eso está el constante regateo entre vendedor y comprador, de donde regularmente
salen acuerdos aceptables en la pugna.



En este aspecto me parece saludable hablar sobre el limón,
un producto que el Huracán Ike se llevó, al arrancar de raíz todos los arbustos
de la franja del oriente norte de Cuba y por lo tanto su precio resulta
alarmante aún cuando ya cumplió tres años el paso del meteoro; sin embargo ya
se observan ciertas cantidades de él, lo que hace suponer un bajón paulatino en
su cotizo.



En las afueras se mantienen, como azor al asecho, los
bicitaxistas y coches de caballos, a la espera de esas personas cargadas de
bolsos con productos de todo tipo y en una esquina permanece, además, un termo
móvil cargado de cerveza fría. En el interior también se expende este producto,
pero embotellado, para los que decidan refrescarse.



Paralelo a la compra y venta de productos, tiene lugar la
socialización humana; ese espacio que sirve para conocerse, hablar, conocer
sobre lo que acontece en el entorno o un poco más allá, sin llegar al chisme,
que nunca falta.



En una plataforma del mercado está el lugar para que los
niños se diviertan, con actividades recreativas al patrocinio de la Dirección
municipal de Deportes, cuyos técnicos tienen suficientes habilidades como para
mantenerlos contentos y en movimiento.



Algún día dejará de llamarse Mercado Agropecuario y se le
dirá Fiesta de la Cubanía, por las implicaciones que tiene y porque va mucho
más allá de una simple pugna en pos de un producto alimenticio.