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Puertopadrense

De fiesta con la humedad

De fiesta con la humedad

Por: Julián Puig Hernández.

Desde el pasado 14 de septiembre el municipio de Puerto Padre ha recibido los beneficios de las lluvias de una manera casi ininterrumpible.

La zona norte de la provincia de Las Tunas pertenece a una franja cubana muy afectada por la sequía sin embargo estos últimos días han sido de regocijo, debido a los constantes aguaceros.

En lo que va de octubre más de 167 milímetros de lluvia se han precipitado sobre el Municipio Puerto Padre, cuando el promedio histórico de este mes era de 113, 8 milímetros. Los 8 embalses con que cuenta el territorio, de Puerto Padre, han acumulado el 69,8 % de sus capacidades, dado el estado en que se encontraban antes de las recientes lluvias.

La parte oeste del municipio, donde está ubicado el macizo viandero del territorio, tiene saturados los suelos, aún cuando en dos días de oreo la tierra, vuelve a la normalidad.

Durante los sábados, cuando los mercados agropecuarios son abastecidos de manera especial, se ven pocos tubérculos porque la yuca y el boniato, por sólo citar dos ejemplos, necesitan de cierto “respirar” para poder agilizar las labores en el terreno. Se ven muchos plátanos, cuestión que agradece el consumidor, sin embargo, la variedad se ha visto afectada.

Con el tomate sucede algo muy lastimoso, porque el exceso de humedad colapsó las pretensiones de no pocos agricultores, mientras el maíz de zonas bajas sufrió igual descalabro.
 
 Por su parte las existencias en el manto acuífero se incrementan en buena medida y las estaciones de bombeo, que por razones estratégicas reorganizaron su labor, ahora disponen de una cobertura que les permite estabilizar el servicio.

El jolgorio va hasta los fondos marinos pues los peces se incrementan sobremanera cuando la cuota de agua dulce minimiza la salinidad del mar. Crece, en los mangles también, la presencia de los mosquitos para lo cual los lugareños tienen diferentes recetas antiquísimas con el objetivo de minimizar sus efectos.

Estamos, sin dudas, de fiesta con la humedad, pero sin derrocharla porque ella es la encargada de hacer posible la magia de la procreación y todo cuanto nos reverdezca nos es grato al corazón.

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