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Casi medio siglo cosechando amaneceres

Casi medio siglo cosechando amaneceres

Por: Julián Puig Hernández

El 13 de octubre de 1962 abrió sus puertas el Círculo Infantil Antonio Barrera, una institución que tiene una gran influencia institucional, no sólo por el casi medio siglo de existencia, sino por la seriedad histórica con que las trabajadoras y los trabajadores han asumido su responsabilidad.

 

El inmueble recibió una reparación capital el pasado año, aún cuando las condiciones económicas del país no eran todo lo holgada que se hubiera querido y fue, además, una osadía de las autoridades municipales debido a las restricciones de materiales de la construcción.

 

Los siete salones habilitados acogen a ciento 69 niñas y niños desde el segundo hasta el sexto año de vida, que son orientados y protegidos por más de cincuenta trabajadores, entre personal docente y de servicio.

 

Hay aquí, como nunca antes, trece licenciados en Educación preescolar, pero otros doce andan por igual camino, unos por la vía del Curso Regular Diurno y otros como Trabajadores, pero todos en pos de esa categoría.

 

El objeto social de la instalación es el desarrollo de hábitos y habilidades en los niños, pero lo más sentido es el cariño y el cariño que profesan estos autores del futuro pues resulta el más puro, dicen los obreros.

 

La niñez, nos agregan, constituye la etapa de la vida más importante porque es cuando se le inculcan los valores que a la postre les definirán.

 

El colectivo laboral del Círculo está enfrascado ahora en la Emulación por el Aniversario 50 de los Círculos Infantiles, que tendrá lugar en abril del año 2011.

 

Este propósito exige, entre otros objetivos, la creación de un logotipo, una canción que recoja esta experiencia educacional, materializar iniciativas en las diferentes jornadas patrióticas e impulsar habilidades para la educación.


Con ese entusiasmo puede afirmarse que en este Centro Educacional se cosechan los mejores amaneceres. 

El 13 de octubre de 1962 abrió sus puertas el Círculo Infantil Antonio Barrera, una institución que tiene una gran influencia institucional, no sólo por el casi medio siglo de existencia, sino por la seriedad histórica con que las trabajadoras y los trabajadores han asumido su responsabilidad.

 

El inmueble recibió una reparación capital el pasado año, aún cuando las condiciones económicas del país no eran todo lo holgada que se hubiera querido y fue, además, una osadía de las autoridades municipales debido a las restricciones de materiales de la construcción.

 

Los siete salones habilitados acogen a ciento 69 niñas y niños desde el segundo hasta el sexto año de vida, que son orientados y protegidos por más de cincuenta trabajadores, entre personal docente y de servicio.

 

Hay aquí, como nunca antes, trece licenciados en Educación preescolar, pero otros doce andan por igual camino, unos por la vía del Curso Regular Diurno y otros como Trabajadores, pero todos en pos de esa categoría.

 

El objeto social de la instalación es el desarrollo de hábitos y habilidades en los niños, pero lo más sentido es el cariño y el cariño que profesan estos autores del futuro pues resulta el más puro, dicen los obreros.

 

La niñez, nos agregan, constituye la etapa de la vida más importante porque es cuando se le inculcan los valores que a la postre les definirán.

 

El colectivo laboral del Círculo está enfrascado ahora en la Emulación por el Aniversario 50 de los Círculos Infantiles, que tendrá lugar en abril del año 2011.

 

Este propósito exige, entre otros objetivos, la creación de un logotipo, una canción que recoja esta experiencia educacional, materializar iniciativas en las diferentes jornadas patrióticas e impulsar habilidades para la educación.


Con ese entusiasmo puede afirmarse que en este Centro Educacional se cosechan los mejores amaneceres.

 

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