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¿Se olvidaron las cigüeñas del Caimán?

¿Se olvidaron las cigüeñas del Caimán?

Por Oscar Figueredo Reinaldo

A los 39 años Alina Rodríguez Consuegra decidió tener su primer y único hijo. Durante muchos años pospuso su maternidad porque no tenía vivienda. Ella y su esposo compartían con sus padres y una tía el espacio que se había concebido solamente para dos personas.

“Casa, lo que se dice una casa, nunca la hemos tenido; tuvimos que inventárnosla para poder transformar un pedazo de terreno del patio en un cuartico pequeño, así como cambiar el tamaño de la sala para poder tener algún espacio para mi tía. Ahora la cosa se agrava, porque viene otro en camino”, aseguró con preocupación.

Casos como este están presentes tras las puertas de miles de hogares cubanos, donde coexisten más de una pareja, además de varios grupos generacionales.

Las condiciones de vida no es el único factor que condiciona las bajas tasas de fecundidad reportadas en el país y que al decir de los demógrafos es un fenómeno acelerado y sostenido. En el año 2012 la tasa global de fecundidad (TGF) tan solo llegó hasta los 1,62 hijos por mujer, un valor desestimado para el reemplazo poblacional que necesita el país.

Desde el año 1978 no ha sido posible romper esa barrera. Esta baja señala un envejecimiento extremo y una leve reducción del tamaño de nuestra población.

De este modo, Cuba se sitúa en la actualidad entre los países con más bajas tasas de fecundidad del mundo, que son a su vez los de mayor desarrollo. La mayoría de estos, se dice, están comenzando la llamada segunda transición demográfica, o  se encuentran en una fase avanzada de la primera.

TEORÍA PARA UN CAIMÁN

Las respuestas para esta tendencia son explicadas por los especialistas a partir de las llamadas teorías de las transiciones demográficas, que en el caso cubano son bastante singulares pues coinciden elementos de etapas avanzadas de la primera con rasgos incipientes de la segunda.

“La teoría de la transición demográfica tuvo su origen en el estudio y explicación de la población desde niveles altos de mortalidad y fecundidad  hasta otros cada vez más bajos para países europeos, y se propone establecer el nexo causal entre población y desarrollo económico”, expresó la demógrafa del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), Grisell Rodríguez Gómez.

Según investigaciones hechas por la propia especialista, la realidad sociodemográfica cubana actual, no es similar a la de otros contextos.

“La mayor distinción del caso cubano con relación al contexto europeo es que contrariamente a los países del viejo continente, Cuba muestra un  histórico saldo migratorio negativo que lo convierte en un país emisor de población”, acotó.

Otra de las peculiaridades expuestas por la demógrafa es que Cuba se encuentra en condiciones de subdesarrollo económico, hecho que la acerca más a las poblaciones  menos avanzadas en este proceso.

Igualmente plantea que otro rasgo particular fue el espacio temporal, ya que en Europa necesitó varios siglos para registrar estos cambios. Cuba lo ha hecho en apenas cien años.

“Ello se debe a que el viejo continente necesitó alcanzar un umbral de desarrollo imprescindible para iniciar y avanzar en su transición, mientras que nuestro país se benefició con los avances sociales y voluntades políticas”, expresó la especialista.

MITO O REALIDAD

Ramona Cisneros es una anciana que pudiera ser la excepción de la regla con respecto al comportamiento de nacimientos a principios del siglo pasado. Ella tuvo solo un hijo.

“Yo no podía con más. Eso de que donde come uno, comen dos, es perfecto para nuestros oídos, pero lastimoso para nuestras bocas. ¿Cómo iba a pensar en tener otro, si apenas tenía para vestirme?”

Para 1926, fecha de nacimiento de la octogenaria, las cifras de alumbramientos por mujer alcanzaban hasta los 6,0 hijos por fémina, por lo que no era raro escuchar que se tuvieran ocho, diez o hasta doce niños en aquella época.

Al respecto, el doctor Lorenzo Herrera León, profesor titular del CEDEM, explica que el bajo nivel de escolaridad de la mujer y la inexistencia de programas de planificación familiar, propiciaban la reiteración de multíparas.

Este panorama conjugado a los elevados niveles de mortalidad, obligaba a la mujer a tener una amplia descendencia, pues no todos sobrepasaban el primer año de vida.

Según investigaciones realizadas por el CEDEM, para la década del 30 del pasado siglo, se reporta un descenso interrumpido por un relativo estacionamiento.  Tal tendencia fue propiciada, entre otras razones, por la entrada de inmigrantes hasta esos años.

En la década de los cincuenta, la fecundidad continúa con un descenso  menos pronunciado, el cual hace que a fines de ese período la TGF sea realmente baja dentro del contexto latinoamericano: 3,68.

Con el triunfo de la Revolución ocurre un alza en el comportamiento de este indicador que se prolonga hasta mediados de los años sesenta. A partir de 1965, se registra un nuevo descenso en la fecundidad del país, reportando valores por debajo del nivel de reemplazo para 1978.

La fecundidad a nivel de reemplazo es el nivel de fecundidad al cual las mujeres dentro de la misma cohorte tienen precisamente suficientes hijas (en promedio) para “reemplazarse” dentro de la población. Una tasa neta de reproducción de 1,00 es igual al nivel de reemplazo.

Una vez se alcanza la fecundidad a nivel de reemplazo, los nacimientos alcanzarán gradualmente un equilibrio con las muertes y, en ausencia de inmigración o emigración, una población eventualmente dejará de crecer y se volverá estacionaria. El tiempo que toma en realizarse este proceso varía ampliamente dependiendo de la estructura por edad de la población.

Se necesitan tasas globales de fecundidad mayores al número exacto de 2,0 (un niño por cada uno de los padres) para alcanzar niveles de reemplazo debido a que nacen unos cuantos más varones que mujeres y no todas las mujeres sobreviven hasta llegar a sus años reproductivos.

ALCANZAR UN IDEAL

Al indagar sobre las condiciones que son identificadas como ideales para tener hijos, es muy recurrente la enumeración de elementos de carácter económico que inciden en la calidad de vida. En este sentido se aprecia un interés por elevar el poder adquisitivo en función de proporcionarle al futuro hijo, un hogar “adecuado, con las condiciones mínimas.”

Paralelamente aparecen elementos relacionados con la presencia de una pareja y una relación estable, así como intereses de superación profesional e incorporación laboral.

“Yo pienso que lo primero que hay que lograr es tener las condiciones materiales necesarias”, expresó María Fernández Olivera, trabajadora de 28 años.

Entre tanto, Graciela Torres Portales asegura que para ella lo más importante es tener una relación estable con su pareja y terminar sus estudios.

Las edades identificadas como ideales para la maternidad, son entre 20 y 29 años. Este continúa siendo un patrón transmitido generacionalmente e identificado no solo por las mujeres adultas, sino también por las más jóvenes. Sin embargo, resulta interesante la respuesta de féminas para las cuales el diapasón de edades es mucho mayor.

“Tuve mi hijo a los 32 años. Algunos me cuestionaron muchísimo esa decisión, aunque pienso que aún estoy joven. Yo quería terminar de superarme y ser independiente económicamente”, aseveró Elena Bello Santisteban.

Para la demógrafa Grisell Rodríguez Gómez, este es un fenómeno normal en la modernidad, pues aunque muchas mujeres continúan identificando las edades entre 20 y 29 años como ideales, hay otras que por alguna razón aplazan su fecundidad; lo cual constituirá un reto para el sistema de salud cubano.

Otro de los elementos imprescindibles a tomar en cuenta son la cantidad de hijos deseados. Con respecto a este tema, múltiples fueron las opiniones obtenidas durante un sondeo realizado.

“Yo quiero tener dos hijos, ese ha sido siempre mi sueño. Además, pienso que eso es lo anhelado por la mayoría de las parejas”, expresó Karla Rojas Pantoja, estudiante universitaria.

Sin embargo, hay otras que apuestan todavía por una gran familia. “Este es mi cuarto hijo, aunque debo de reconocer que el primero lo tuve tan solo a los 18 años de edad. La vida me ha dado este regalo y yo lo he tomado”, aseguró con gran emoción y haciendo gala del más pequeño de la familia, María Isabel Frómeta Guerrero.

Al respecto, la especialista del CEDEM expresó que es significativo cómo la mujeres cubanas no han renunciado a su maternidad, ya que estas al cumplir con las condiciones conceptualizadas por ellas mismas, tienen, al menos, un hijo.

APOSTAR POR EL FUTURO

En medio de una difícil coyuntura internacional, acentuada por las crisis económicas, políticas y medioambientales que azotan al planeta, el país se perfila para enfrentar este nuevo reto, que según la especialista Grisell Rodríguez Gómez no prevé recuperación por parte de grupos o cohorte alguna; como continuidad de un proceso mantenido desde décadas.

«La fecundidad será muy baja y envejecida y en consecuencia el país también lo será, ello sin duda será un reto para la sociedad en su conjunto»refirió.

“La fecundidad entendida como procreación efectiva tiende a ser menor, como continuidad de un proceso mantenido desde décadas, que al unísono ha sido homogéneo, en sus niveles territoriales y socialmente y por lo tanto no se debe prever recuperación por parte de grupos o cohorte alguna. La fecundidad será muy baja y envejecida y en consecuencia el país también lo será, ello sin duda será un reto para la sociedad en su conjunto».

En el marco de la implementación  de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución y teneindo en cuenta la complejidad de las tendencias demográficas se ha creado una comisión para atender la dinámica demográfica del país, encaminadas a incentivar los nacimientos .

Marino Murillo Jorge, Jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, explicó durante la clausura del X Período de Sesiones de la Séptima Legislatura  de la Asamblea Nacional que en el Plan de la Economía para 2013 se incluyó un monto financiero para respaldar varias medidas dirigidas al cuidado de los adultos mayores y a estimular la natalidad.

Al respecto el presidente Raúl Castro,  llamó a estudiar la situación demográfica cubana para encontrar soluciones al problema de la baja tasa de natalidad en la nación caribeña, que constituye una manifestación inequívoca del desarrollo social alcanzado por la Revolución, señaló el mandatario.

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